Categoría: Crónicas de vuelo

¿Cuándo se acaba una guerra mundial?


Microcrónica sobre la memoria histórica (a ras de suelo) de Berlín en el 75 aniversario de la capitulación nazi

Berlín, verano de 2020, escena en modo lockdown.
Berlín, verano de 2020, escena en modo lockdown.

¿Cuándo dura el impacto de una guerra? Dos placas de latón dorado de 10×10 centímetros colocadas en el suelo frente a mi casa en Berlín me lo recuerdan cada vez que estoy allí. Tienen grabado un nombre, una fecha, un destino. Stolpersteine se llaman en alemán, palabra que tanto vale para escollo u obstáculo como para peñasco que apenas sobresale o se ve. Así son. Las pisamos sin más al caminar; nadie se detiene a mirarlas en esta metrópoli hipercool, siempre repleta de turistas, hasta ahora, al menos, que el coronavirus la ha devuelto a su esencia (o se la ha quitado) y a la tradición prusiana del distanciamiento.

Estos adoquines (hay 8.423 en la capital alemana, ver mapa y listado aquí ) son una pura herida en la tierra. Similares a esa otra cicatriz serpenteante que señala el trazado del muro de Berlín levantado en sus calles hasta 1989. Esta semana me paré, de repente, a leer las dos placas en mi acera.

  • “Max Siberstein, nacido en 1877, deportado el 2.3. 1943. Asesinado in Auschwitz”
  • “Max Ziffer, nacido en 1872. Deportado ???”.

Dos vidas. Entre las de cientos de miles de judíos, homosexuales, comunistas, gitanos, antisociales… que fueron detenidos por los nazis y enviados a los campos y cámaras de exterminio. El odio al otro era entonces el virus. Se propagó mientras florecía la vida. Los dorados años veinte. La metrópolis que nunca duerme… Como ahora mismo: felices jóvenes enamorados, adultos resacosos, niños que gritan, mi panadería que huele a chocolate, la floristería eternamente abierta…

Este homenaje a ras de suelo a los perseguidos entre 1933 y 1945 es un proyecto del artista Gunter Demnig, de 73 años. Lo comenzó en 1996 y las placas se colocan frente al último lugar de residencia de las víctimas. Es, digamos, una obra inacabada porque aún hoy se pueden solicitar en memoria de un antepasado. Este febrero de 2020, por ejemplo, durante la inauguración del espectacular edificio de la editorial Axel Springer, en la Zimmerstrasse, se instalaron las primeras de 87 previstas, con los nombres de los desaparecidos en esa manzana, antaño barrio de impresores. La nueva sede “se levanta sobre las ruinas de la historia alemana”, dijo Mathias Döpfner, el CEO, en tal evento. Ahora mismo [verano 2020] hay 46 ya colocadas. Lo sé porque me he agachado sobre ellas y las he ido limpiando con la mano una a una, para ver el texto grabado, para seguir el origen y la suerte dispar de estas personas. Algunas, pocas, sobrevivieron.

  • Emil, Sara y Johanna Moses que vivían en el 48 A de la calle citada, deportados en 1942 a Riga. Asesinados.
  • Max Rosenheimer, escapó en 1938 a Sudáfrica y acabó en Estados Unidos.
  • Jacob y Amelie Lax, Mirjam Otto, Jeanette Jacob o Ingeborg Zorek, todos asesinados en Auschwitz…

Es doloroso mirarlas, relucientes al sol, en esta hermosa ciudad llena de sombras históricas, y que no da nunca tregua. Lo sé porque acabo de descubrir que un edificio cercano, en Kreuzberg, fue sede de clasificación de judíos. Allí los asignaban a trabajos forzados. Está en una calle que siempre amé. Me parecía señorial, luminosa, limpia: Fontanenpromenade se llama, hasta su nombre sabe a gloria. Al menos así fue hasta que rehabilitaron la mansión del número 15 y colocaron un panel delante. Desde el lugar en el boulevard donde me instalo a leer cada día durante el confinamiento lo veo. Nunca me había parado a leerlo. Muestra la foto de una mujer judía sentada quizá en el mismo banco que yo, 80 años atrás. A su lado una pintada indica: “Nur für Juden!” (Sólo para judíos). Ella se tapa la cara con el bolso. Y yo, tras mirarla, no he sido capaz ya de volver a abrir un libro allí con tranquilidad nunca más. Mi mente viaja, se escapa a otros derroteros, dibuja tiempos brutales en la historia de la Humanidad.

¿Cuándo se acaba una guerra mundial?

Durante este mes, en el Berlín coronavírico, se ha recordado mucho el 75 aniversario de su final y la capitulación nazi en 1945. Los medios abundan en testimonios y análisis sobre el avance del nacionalsocialismo. Su cocción previa impregna grandes series de televisión actuales, enormes como Babylon Berlin, o libros de cómics superventas, como ese maravilloso Berlín, de Jason Lutes. Y la tragedia resultante se muestra en documentales históricos con imágenes de esta urbe hecha añicos a mitad del siglo XX tras los bombardeos aliados. Montañas de restos que luego brigadas de trabajadores ayudarían a recoger. Entre ellos, muchas manos femeninas. Las llaman Trümmerfrauen, las mujeres de los escombros, martillo en mano. Hay una escultura en su honor en un parterre a la entrada del parque Hasenheide, allí entre runners y perros obedientes como nadie aparece, una mole, puro tesón, pura voluntad de piedra. Alguien, estos días, le ha puesto flores. Lo recuerdan.

No ya a ruina sino a puro descampado quedó reducido también el gran centro, la PotsdammerPlatz, rehecha en el 2000. Allí cerca se levanta hoy el mayor monumento a los judíos asesinados en la contienda. Un total de 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas. Algunos dudan de su impacto para reflejar lo sucedido. Desde fuera, sí, parece reducido a un paisaje anodino y gris. Pero el otro día, al caer la tarde, giré de repente para pasear entre esas moles… y lo entendí enseguida. El suelo, otra vez de adoquines, sube y baja de tal modo que las piedras que te rodean parecen estar vivas, te van engullendo, te oprimen, te asfixian. Sin ser laberinto, te empujan en busca de salida. Parece trinchera. O tumba. Tanto da. A oscuras, allí dentro hasta se oyen los gritos de aquel tiempo.

Camino a Madagascar


Vuelo hacia Madagascar. Curiosidad siento por un país del que unos me hablan maravillas (la mayor isla de África, la cuarta del mundo, la de mayor biodiversidad; un territorio que se diría estuvo pegado al continente hace nada y se separó un buen día; lo africano y lo asiático, unidos…) y otros, horrores (deforestación, pobreza, suciedad, turbulencias políticas siempre y también en estos mismos días…). No son muchos, no. Porque pronuncias el nombre del país y la mayoría va directamente al comentario sobre la películita homónima de marras de nuevo en las pantallas (hartos están en el lugar con el asunto cinematográfico, he de decir). No importa. Una mirada nunca es igual a otra, así que conviene abrir bien los ojos, me digo, para poderlo contar en lo grande y en lo pequeño. Y el detalle ahora mismo una sola palabra: peste. Hay un brote en el país, 50 muertos en 119 casos. Interesante proporción.

Tratamiento: pensamiento positivo. El otro, el químico, si no se recibe en 24 horas puede provocar un daño que no vamos a mencionar aunque lo digan las recomendaciones médicas del ministerio (gracias Raquel, de UNICEF, ¡me he tranquilizado mucho, mucho!). Y controlar las pulgas. ¡Ratas, huyan de mí!

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Voy de la mano de la agencia alemana de Cooperación Internacional, GIZ, así que vuelo con Lufthansa, vía Frankfurt desde Madrid. Es decir debo dirigirme primero hacia el Norte, para luego retroceder, volver a cruzar cielo español y entrar al africano. Las comunicaciones. Eso ya da idea. Un total de 24 horas encerrada en un chisme enorme a motor, que se levanta y vuela. Mi fascinación por tal logro humano es infinita, lo confieso. Me emociono, al ascender, en cada vuelo. Creo que tal fascinación por la altura debe ser genética. Y sin duda muy útil: para ser viajero de primera hay que saber y poder roncar plácidamente en los vuelos. Yo lo hago, doy gracias a mi herencia, aunque ahora las piernas me han empezado a fallar. Se duermen por su cuenta. Y dicen que tal cosa no es buena. La edad. Y las millas: cinco continentes van. Países: 53 cuento con este al que me dirijo. Me entretuve en señalarlos en el mapa de la revista de la compañía SouthAfrican Airways (Sabuwona, muy buena, por cierto). Los he ido dejando pasar por mi memoria mientras avanzábamos hacia el Sur, como en una cámara del tiempo: Francia, Inglaterra, Irlanda, Holanda, Rusia, Bulgaria, Suiza, Grecia, Turquía, Siria, Jordania, Estados Unidos, Egipto, Colombia, Argentina, Senegal, Marruecos, Ghana, Malí, Camerún, Sierra Leona, Kenia, Mozambique, Australia… y así. Sigue leyendo «Camino a Madagascar»

Nos gusta caminar


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La fotografía es de Álfredo Cáliz y está tomada en Sierra Leona, durante el segundo viaje que hicimos juntos a este país. Ahora él se encuentra de nuevo por África. Esta vez sin mí. Y lo siento tanto. De él hablé hace no mucho en el blog África No Es Un País cuando presentó un vídeo autobiográfico para un proyecto que tenía entre manos. Lo tituló Me gusta caminar. Hoy lo he recordado. Lo pego aquí.

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Tengo el corazón contento


Aquí están, celebrando enlaces, relaciones y algunas otras cosas más, algunas de las personas más lindas y estupendas que he conocido en mi vida (que puedo decir, con satisfacción y agradecimiento, que ya es larga). Incluidas las que no conozco.  Copio y pego. Va por ustedes.

Por la felicidad. Y el bien estar, buen ser  y mejor hacer.

Qué animales


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Un río bien peligroso


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Fotografía de Luis Davilla, un regalo de prudente observador.
Isla Livingstone, Zambia. África

La perca del Nilo y otras invasiones


La ciuda de Kisumu, en Kenia, apenas besa una esquina del lago Victoria, lo bastante como para coger un barquito en Kiboko Bay y perderse en sus aguas repletas de historias donde se sigue viviendo y pescando de modo artesanal. Es hermoso. Desde abajo y desde arriba, cuando se sobrevuela. Pero, como tantas veces, la intrahistoria del lago tiene otra cara.

La película de producción franco belga, La pesadilla de Darwin, tiene ya unos años y muchos premios. Pero no ha perdido vigencia. Todo lo contrario, es mas actual que nunca. Se puede pensar en petroleo, en minerales, en la sal… Sucede en todo el continente. Algunos lo llaman globalización del mercado, ese asunto tan libre que va a acabar con nosotros un día de estos. Otros, simplemente apropiación o robo. El documental cuenta lo mucho que sucede con la perca del Nilo, que no sólo ha diezmado muchas especies del lago sino que se pesca, procesa y envia la mejor parte a Europa desde allí mientras la poblacion alrededor del lago, en Tanzania, muere de hambre y de asco, literalmente. Ls escena de la gente rebuscando entre las espinas putrefactas es de las que no se olvidan. Juzguen ustedes mismos.

Viajes de Obama


El presidente Obama viaja estos días a tres países africanos (Senegal, Sudáfrica y Tanzania) entre fuertes medidas de seguridad y cierre de ciudades enteras. El presidente de EEUU viaja por el mundo siempre bien rodeado y protegido. El presidente Obama visitó San Francisco en mayo de 2010 y cuando viaja por su propio país lo hace de este modo. Si un político, si todo político debe moverse así… no queda más remedio que preguntarse tres cosas: ¿Representan los mandatarios de este mundo a los ciudadanos o los temen? ¿Cuánto cuesta organizar todo esto un día y otro día? Y sobre todo: ¿Tiene algún sentido? ¿No sería mejor que la política cambiara de formas y modos y que se trabajara más por una cultura de paz y no de guerra, rencillas, enfrentamientos, espionajes, intereses económicos brutales, etc, etc… ? Algo falla si el presidente Obama ni siquiera puede bajarse de un coche para hablar siquiera con sus paisanos.

Una rosa es una rosa


Source: thecherryblossomgirl.com via Tracey on Pinterest

 

Silencio


 

Hoy, ayer, mañana… Días introspectivos

 

Michelle Obama baila y lo borda


El vídeo (que me llegó vía @AnaPastor) está colgado en la página de Youtube del show televisivo de Jimmy Fallon (@Jimmyfallon).

Se grabó para alentar la campaña de la primera dama estadounidense, Michelle Obama (@FLOTUS en Twitter), titulada “Let’s Move”.  Dicha campaña intenta promocionar el ejercicio físico como modo de garantizar una buena salud y animar, así, a los padres a que muevan el esqueleto junto a sus retoños. Fallon y Obama presentan este tema titulado Evolution of Mom Dancing donde muestran todos los ejercicios que se pueden ejecutar en la vida cotidiana…. Anteayer mismo, 23 de febrero, fue la cosa. Dos millones de visitas tuvo en dos días la actuación de Michelle Obama. La periodista Ana Pastor afirmaba en Twitter que, definitivamente, la política en otros países es algo muy, muy diferente a lo que nosotros conocemos. Y yo creo que también. Hasta para tener gracia y prestarse sonriente a todo, parece ser. Agradecería ejemplos de lo contrario.

Y aquí tienen la entrevista posterior con Fallon. Bien divertida.

Hay que señalar que el presentador se lo había currado la mar de bien previamente, pues había ido a competir con la Primera Dama en su propio terreno: la Casa Blanca. Y no le fue muy bien. Vean.

Nota: para rematar la semana, Michelle dio el nombre de la película ganadora en la ceremonia de los Oscar de esta misma noche.  Eso es saber estar en la cresta de la ola y lo demás, tonterías.

Palabras


Lo he encontrado en el blog de Santiago Pérez Malvido y se lo he tomado prestado. Words (Palabras), realizado por Everynone, se titula este vídeo. Palabras que no se oyen apenas, pero que están presentes. Las escenas hablan, los personajes hablan, nuestras creaciones hablan por sí mismas… Los actos de todos aquellos que nos rodean dicen mucho más que mil discursos. Ahora que se está celebrando el Debate del Estado de la Nación… sólo lo que se haga luego será lo que importe.

Las acciones son palabras verdaderas. Eso viene a decirnos. Moraleja: hablar por hablar no conduce a nada. O casi.

El mapa de la libertad


Web

Contratiempo


Contratiempo

Mi reloj descuenta las horas

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